Los murales de Leticia son fáciles de identificar, siempre pinta mujeres de color cobalto, establece así una simbología espiritual, y un paralelismo entre las antiguas culturas asiáticas, donde este color es asociado a lo etéreo, divino y eterno. Sus mujeres son reales, antes de cada mural desarrolla un trabajo fotográfico para ofrecernos la versión más real de cada una de ellas. Son mujeres cargadas de femeneidad, con una mirada especial, la cual conserva su color auténtico, librándose de este baño azul que tiene el resto del rostro y que hace así que los ojos sean la parte esencial de su obra.










