Este artista madrileño suele incorporar en sus obras una alarma antihurto. Este pequeño objeto lo utiliza siempre con una segunda intención, y el espectador intuye nada más verlo el carácter protesta de la obra. En esta ocasión esta pieza sirve para caracterizar a este rostro como el de un pirata. El fin del tema de este mural es plantear un dilema:











